Testimonio Sra. Anita Durand

Microempresaria, 35 años, separada y con 3 hijos.

Fui diagnosticada de cáncer de mama a los 23 años. En ese momento mis 3 hijos aún estaban  pequeños. Al poco tiempo de ser diagnosticada mi esposo se separó e inició una nueva relación.  Me quedé sola con mis tres hijos y con la enfermedad en estadio 3.

Yo no tenía un trabajo estable por lo que mi seguro de salud lo obtenía por el trabajo de mi esposo. Por lo tanto me quedé sin seguro. No obstante, el empleador de mi esposo continuó pagándolo y gracias a Dios pude hacer mi tratamiento. A pesar de pasar por estos grandes problemas siempre mostré una actitud positiva y de fortaleza para hacerle frente a la enfermedad por la fuerza que me daban mis tres hijos pequeños.

Ahora tengo 35 años y tuve recurrencia de la enfermedad y luego metástasis al hueso. Me han extraído un seno, se me cayó el cabello, las quimioterapias me debilitaron el cuerpo, mas no mi espíritu ni mi fuerza y ganas de salir adelante.

En este tiempo comencé a estudiar, construí el primer piso de mi casa, viajé a Iquitos con mis hijos. Estoy viva para celebrar los 15 años de mi hija. Y eso me hace muy feliz.

Me siento bendecida porque tuve familiares y amigos que me apoyaron mucho incluso económicamente. Dios siempre me ha dado lo que mi familia y yo hemos necesitado: paz, amor y alimento en mi mesa.

A ti que te acaban de diagnosticar de cáncer de mama. ¡No te derrumbes! Tienes que pararte y hacerle frente a la enfermedad con tu mejor ánimo. Ayudar a otras personas es mi receta contra el cáncer de mama y me ha funcionado. Ahora veo la vida de otra manera, el miedo sólo paraliza. Todos podemos hacer lo que soñamos, incluso estando enfermos. La vida es maravillosa y hay que disfrutarla con los buenos y malos momentos.

Dios me está dado muchos años de vida para ver crecer y acompañar a mis hijos.